¿QUE ES VIRTUD?
Creo que es interesante subrayar que
yo entiendo aquí por cualidad o virtud no propiamente algo que nosotros
recibimos de regalo, o algo con lo que nosotros nacemos. Yo me refiero a algo
que vamos creando a partir, obviamente, de una búsqueda de coherencia, pero que
vamos creando a través de la práctica. En el fondo es algo que nosotros
encarnamos o no encarnamos.
HUMILDAD
La humildad, por ejemplo, de saberse en proceso constante de saber. La humildad de saber uno que poco sabe. Pero cuando uno sabe que poco sabe, incluso no está siendo humilde porque puede que alguien diga que estoy pensando en una lectura un poco apresurada de Sócrates. Pero no es siquiera para dar impresión de algo que ya se ha escuchado en un hombre llamado Sócrates que ha vivido hace algunos años atrás. No, no es esto tampoco. Es saber que se sabe poco, que ésta es la única forma de saber más realmente (y otra vez estamos volviendo a Sócrates) como condición de la misma existencia humana. Es la humildad necesaria de no quedar triste cuando descubres un alumno o un joven profesor realmente inteligente, inquieto, curioso, culto, y uno no vuelve a casa molesto porque encontró una inteligencia que, tal vez, hace sombra a la suya.
La humildad, por ejemplo, de no sentirse herido al ser criticado. La humildad de no solamente sentirse bien con la pregunta difícil del alumno, sino, sobre todo, con una pregunta a la cual no puede contestar. La humildad de decir al alumno, lleno de sonrisa en la cara, con el cuerpo inquieto: "¡Pucha, mira! Tú me desafías tremendamente y yo no sé esto, pero probablemente podríamos aprenderlo juntos".
La humildad, por ejemplo, de saberse en proceso constante de saber. La humildad de saber uno que poco sabe. Pero cuando uno sabe que poco sabe, incluso no está siendo humilde porque puede que alguien diga que estoy pensando en una lectura un poco apresurada de Sócrates. Pero no es siquiera para dar impresión de algo que ya se ha escuchado en un hombre llamado Sócrates que ha vivido hace algunos años atrás. No, no es esto tampoco. Es saber que se sabe poco, que ésta es la única forma de saber más realmente (y otra vez estamos volviendo a Sócrates) como condición de la misma existencia humana. Es la humildad necesaria de no quedar triste cuando descubres un alumno o un joven profesor realmente inteligente, inquieto, curioso, culto, y uno no vuelve a casa molesto porque encontró una inteligencia que, tal vez, hace sombra a la suya.
La humildad, por ejemplo, de no sentirse herido al ser criticado. La humildad de no solamente sentirse bien con la pregunta difícil del alumno, sino, sobre todo, con una pregunta a la cual no puede contestar. La humildad de decir al alumno, lleno de sonrisa en la cara, con el cuerpo inquieto: "¡Pucha, mira! Tú me desafías tremendamente y yo no sé esto, pero probablemente podríamos aprenderlo juntos".
AMOROSIDAD
La otra cualidad que yo encuentro dentro de la opción, y que tiene que ver con esto de la humildad (en el fondo todas las virtudes se interpenetran, ellas constituyen juntas una especie de tejido solidario), es la amorosidad.
La otra cualidad que yo encuentro dentro de la opción, y que tiene que ver con esto de la humildad (en el fondo todas las virtudes se interpenetran, ellas constituyen juntas una especie de tejido solidario), es la amorosidad.
¿Cómo
podemos realmente amar y podemos ser educadores y educadoras si no somos
capaces de sentir al niño? ¿Cómo ser educadora si trabajando, por ejemplo, en
un área popular de la ciudad, yo me siento mal con el olor de los chicos, los
encuentro sucios, y peor todavía, afirmo que están perdidos porque están
sucios? Pero ¿cómo es posible esto?
¿Cómo es posible amar y discriminar, discriminar sexualmente, discriminar racialmente, discriminar nacionalmente, discriminar desde el punto de vista de las clases sociales?
¿Cómo es posible amar y discriminar, discriminar sexualmente, discriminar racialmente, discriminar nacionalmente, discriminar desde el punto de vista de las clases sociales?
VIVIR LA DIALECTICA SUBJETIVIDAD - OBJETIVIDAD
Hay
otra capacidad que es la virtud o cualidad que un educador tiene que crear en
sí con relación al aprendizaje de una relación contradictoria, jamás
dicotomizada, entre la subjetividad y la objetividad. En otras palabras, es la
virtud de vivir la tensión entre la conciencia y el mundo, y no es fácil.
La historia del pensamiento está llena de esta dicotomía, está llena de la tendencia a superar esta dicotomía. Hay todo un pensamiento que prestó a la conciencia el privilegio de crear lo concreto, y hay toda una tradición en esta línea que se llamó subjetivismo, idealismo subjetivista. Y este movimiento tan exagerado que presentaba la conciencia en sí misma como hacedora del mundo, hacedora de la historia. Entonces el otro pecado, diría yo, sería el de reducir la conciencia a su constituyente, reducir la subjetividad a la objetividad, de tal manera entonces que la conciencia o la subjetividad sería totalmente un reflejo de la materialidad constituyente. Esta es la tentación del objetivismo mecanicista que, a mi juicio, es también una distorsión.
La historia del pensamiento está llena de esta dicotomía, está llena de la tendencia a superar esta dicotomía. Hay todo un pensamiento que prestó a la conciencia el privilegio de crear lo concreto, y hay toda una tradición en esta línea que se llamó subjetivismo, idealismo subjetivista. Y este movimiento tan exagerado que presentaba la conciencia en sí misma como hacedora del mundo, hacedora de la historia. Entonces el otro pecado, diría yo, sería el de reducir la conciencia a su constituyente, reducir la subjetividad a la objetividad, de tal manera entonces que la conciencia o la subjetividad sería totalmente un reflejo de la materialidad constituyente. Esta es la tentación del objetivismo mecanicista que, a mi juicio, es también una distorsión.
ASUNCION DE LA INGENUIDAD DEL EDUCANDO
Otra cualidad que yo encuentro fundamental es la asunción de la ingenuidad del educando. ¿Qué quiero decir con esto? Que no es posible contestar a una ingenuidad del joven con arrogancia como yo contesté en el control de pasaporte.
Otra cualidad que yo encuentro fundamental es la asunción de la ingenuidad del educando. ¿Qué quiero decir con esto? Que no es posible contestar a una ingenuidad del joven con arrogancia como yo contesté en el control de pasaporte.
En
primer lugar, yo creo que no hay preguntas tontas ni tampoco respuestas
definitivas. Lo que sucede es que, a veces (yo no diría a veces), el joven
pregunta la pregunta que puede preguntar. Esta es la cuestión: No puedo esperar
del joven la pregunta que yo pueda preguntar. Sin embargo, no debo espantarme
si el joven hace la pregunta que yo haría. Por el contrario, yo tengo que
quedar muy contento porque él no esperó ó3 años para hacer la pregunta que yo
haría hoy. Pero yo no puedo considerar su pregunta como una pregunta tonta y,
por lo tanto, incompetente para ser contestada. Yo no puedo entonces ironizarlo
o ironizarla por causa de su pregunta. Yo les diría a ustedes que yo contesto
hasta las preguntas provocativas, que no son corteses, que están hechas para
probarme y yo contesto también.
Creo
que esto, la asunción de la ingenuidad del educando, es fundamental. Pero
además de esto, hay todavía otra razón: No es posible superar la ingenuidad del
educando a partir de la criticidad del educador. Yo no sé si queda claro esto.
Es la misma cosa que sucedía con la mundanidad y la trascendentalidad. Hay que
partir de la ingenuidad y venir con él o ella atravesando el camino de la
ingenuidad para alcanzar el momento de la criticidad.
No hay criticidad en sí. La criticidad presupone una ingenuidad que casi siempre la precede. Lo que hay es una historicidad en el pensamiento mismo que parte de la ingenuidad para alcanzar criticidades y se hace de nuevo ingenuo. Esto es el final. Incluso nos tiene que hacer modestos el saber que las cosas que pienso hoy, que digo ahora y me parecen muy críticas, pueden no serlo mañana.
Pero al asumir la ingenuidad, yo tengo que prepararme para asumir también la criticidad del educando. Aquí estaría el ejemplo en que yo decía que no hay que quedar triste porque el educando revele la potencialidad de superar al educador. No hay que reprobar a este muchacho solamente porque es más inteligente que yo. Por el contrario, yo tengo que asumir también su capacidad creadora con la cual yo sigo aprendiendo, yo sigo creciendo.
No hay criticidad en sí. La criticidad presupone una ingenuidad que casi siempre la precede. Lo que hay es una historicidad en el pensamiento mismo que parte de la ingenuidad para alcanzar criticidades y se hace de nuevo ingenuo. Esto es el final. Incluso nos tiene que hacer modestos el saber que las cosas que pienso hoy, que digo ahora y me parecen muy críticas, pueden no serlo mañana.
Pero al asumir la ingenuidad, yo tengo que prepararme para asumir también la criticidad del educando. Aquí estaría el ejemplo en que yo decía que no hay que quedar triste porque el educando revele la potencialidad de superar al educador. No hay que reprobar a este muchacho solamente porque es más inteligente que yo. Por el contrario, yo tengo que asumir también su capacidad creadora con la cual yo sigo aprendiendo, yo sigo creciendo.
COHERENCIA
Aún cuando uno sepa que la coherencia completa es inviable, es incluso incómoda, molesta, hay que procurar un cierto nivel en que la práctica no sea tan contraria al discurso.
Realmente, es esta coherencia mínima en el acto de amar, esta coherencia con la humildad, esta coherencia en el respeto al educando, a su derecho; esta coherencia de demandar a los educandos el cumplimiento de su deber también, porque la cuestión no es ser agradable a los educandos ni a la dirección. A mí me preocupa ser agradable a las personas pero no contrariándome, no traicionándome de ninguna manera. Esta coherencia, que tampoco es fácil, ha de ser vivida.
Aún cuando uno sepa que la coherencia completa es inviable, es incluso incómoda, molesta, hay que procurar un cierto nivel en que la práctica no sea tan contraria al discurso.
Realmente, es esta coherencia mínima en el acto de amar, esta coherencia con la humildad, esta coherencia en el respeto al educando, a su derecho; esta coherencia de demandar a los educandos el cumplimiento de su deber también, porque la cuestión no es ser agradable a los educandos ni a la dirección. A mí me preocupa ser agradable a las personas pero no contrariándome, no traicionándome de ninguna manera. Esta coherencia, que tampoco es fácil, ha de ser vivida.
TOLERANCIA
Inmediatamente después yo señalaría otra virtud que es la tolerancia. Incluso me gustaría decir que ésta no es una virtud de liberal-conservador a nivel político. Para mí es una virtud del revolucionario realmente.
Hay que ser tolerante, hay que aguantar al diferente porque, incluso el diferente, es fundamental para que yo me reconozca. Filosóficamente, no es mejor que constituya mi mismidad con mi yo. Es el tú que me hace yo en cuanto que mi yo, como "tu", hace tu "yo".
Inmediatamente después yo señalaría otra virtud que es la tolerancia. Incluso me gustaría decir que ésta no es una virtud de liberal-conservador a nivel político. Para mí es una virtud del revolucionario realmente.
Hay que ser tolerante, hay que aguantar al diferente porque, incluso el diferente, es fundamental para que yo me reconozca. Filosóficamente, no es mejor que constituya mi mismidad con mi yo. Es el tú que me hace yo en cuanto que mi yo, como "tu", hace tu "yo".
REHUSAR LA DICOTOMIA ENSEÑAR - APRENDER
Otra cualidad es la de ir aprendiendo cada vez más. Cada día que pasa, a través de la práctica, hay que rehusar toda forma de pensamiento dicotómico, pensamiento que separa el uno del otro. Aquí estaría por ejemplo, la dicotomía que conocemos tanto entre aprender y enseñar; de tal manera que pensamos que enseña quien sabe y aprenden quienes no saben cuando es lo contrario.
Para aprender yo enseño. Es el acto mismo de enseñar el que me enseña a enseñar, y cuando aprendo, yo enseño a quienes me enseñan. Entonces, no hay modo de alejar un momento del otro porque ambos participan de la misma búsqueda del conocer como quehacer social con la dimensión individual. Sin embargo, no es la dimensión individual del acto de conocer lo que explica el acto de conocer, es la dimensión social.
Otra cualidad es la de ir aprendiendo cada vez más. Cada día que pasa, a través de la práctica, hay que rehusar toda forma de pensamiento dicotómico, pensamiento que separa el uno del otro. Aquí estaría por ejemplo, la dicotomía que conocemos tanto entre aprender y enseñar; de tal manera que pensamos que enseña quien sabe y aprenden quienes no saben cuando es lo contrario.
Para aprender yo enseño. Es el acto mismo de enseñar el que me enseña a enseñar, y cuando aprendo, yo enseño a quienes me enseñan. Entonces, no hay modo de alejar un momento del otro porque ambos participan de la misma búsqueda del conocer como quehacer social con la dimensión individual. Sin embargo, no es la dimensión individual del acto de conocer lo que explica el acto de conocer, es la dimensión social.
CONVIVIR CON LA CULTURA
DE LOS OTROS EN LUGAR DE IMPONER LA NUESTRA
Una virtud es, también, seguir las reglas culturales del lugar donde uno llega en vez de pretender imponer al contexto al que se llega, sus reglas. Es una petulancia que, con excepciones, muchos de ustedes los europeos, de modo general, tienen.
Hay un gran europeo amigo mío, primeramente marxista-leninista y después convertido, que es el filósofo francés Garaudy. Él viene criticando, con una gran valentía, lo que llaman sentimiento equinocentista europeo. De modo general, con excepciones, los europeos se encuentran que antes de ellos nada, y después de ellos nada a no ser sus prolongaciones. Esta es la forma imperialista de pensar. Es, al final, un colonialismo.
Una virtud es, también, seguir las reglas culturales del lugar donde uno llega en vez de pretender imponer al contexto al que se llega, sus reglas. Es una petulancia que, con excepciones, muchos de ustedes los europeos, de modo general, tienen.
Hay un gran europeo amigo mío, primeramente marxista-leninista y después convertido, que es el filósofo francés Garaudy. Él viene criticando, con una gran valentía, lo que llaman sentimiento equinocentista europeo. De modo general, con excepciones, los europeos se encuentran que antes de ellos nada, y después de ellos nada a no ser sus prolongaciones. Esta es la forma imperialista de pensar. Es, al final, un colonialismo.
REHUSAR LA DICOTOMIA ENTRE INVESTIGACION Y DOCENCIA
Voy a terminar con una dicotomía horrible, que hacemos mucho como profesores, entre el conocer el conocimiento existente y producir el conocimiento nuevo. Separamos estos dos momentos que, al final, son dos momentos de un mismo ciclo gnoseológico. La cuestión es saber cuál es el primer momento y cuál es el segundo. Es la misma cuestión que la gallina y el huevo.
Entonces, esta separación entre investigar o entre crear, producir el conocimiento nuevo, y conocer el conocimiento que ya existe no debe darse, ya que la cuestión es la siguiente: El acto de conocer el conocimiento existente implica investigar. En cierto sentido, investigar cubre todo el acto de conocer. Uno investiga no solamente cuando está buscando algo que no existe, uno investiga también cuando procura constatar lo ya conocido.
Entonces, la separación de estos dos momentos del ciclo gnoseológico, me parece profundamente ingenua y resulta una mala cualidad de una educadora o de un educador cuya opción es la transformación del mundo.
Voy a terminar con una dicotomía horrible, que hacemos mucho como profesores, entre el conocer el conocimiento existente y producir el conocimiento nuevo. Separamos estos dos momentos que, al final, son dos momentos de un mismo ciclo gnoseológico. La cuestión es saber cuál es el primer momento y cuál es el segundo. Es la misma cuestión que la gallina y el huevo.
Entonces, esta separación entre investigar o entre crear, producir el conocimiento nuevo, y conocer el conocimiento que ya existe no debe darse, ya que la cuestión es la siguiente: El acto de conocer el conocimiento existente implica investigar. En cierto sentido, investigar cubre todo el acto de conocer. Uno investiga no solamente cuando está buscando algo que no existe, uno investiga también cuando procura constatar lo ya conocido.
Entonces, la separación de estos dos momentos del ciclo gnoseológico, me parece profundamente ingenua y resulta una mala cualidad de una educadora o de un educador cuya opción es la transformación del mundo.
Paulo Freire
Salamanca,
1985.

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