La
actual situación política con respecto a la educación llevó a que un importante
número de profesionales de la educación se reunieran en octubre de 2012 en un
foro en Sevilla con la intención de proponer alternativas a la LOMCE. Este
hecho se produce con el fin de analizar, en primer lugar, las negativas
consecuencias que el citado proyecto tendrá para la educación.
En
primer lugar, es importante destacar la influencia del funcionalismo y de la
Teoría del Capital Humano en esta ley. El utilitarismo de la educación es el
eje central de la LOMCE, utilizando términos como competitividad, limitan la
capacidad del aprendizaje a una futura productividad. La educación no debe
atender a los dictados de los mercados. La escuela pública no puede ser
utilizada exclusivamente para formar “ejércitos” de especialistas. La educación que quiere la LOMCE se hace instrumental y
dependiente de la economía. Sin embargo, parece que olvidan que el Estado debe
garantizar el derecho a la educación y hacerlo en condiciones de igualdad,
atendiendo fundamentalmente a la diversidad para conseguir ser realmente
integradora.
También señalan algo
característico en la orientación de las políticas educativas del PP como es su
evidente desprecio a la escuela pública a los trabajadores públicos en
contraposición a los privilegios que cada vez más tiene la escuela concertada y
privada. Cuando nos comparan con países como Finlandia no atienden a los
factores que no les interesa, uno de ellos el porcentaje de alumnos y alumnas
que asiste a centros públicos. En España sólo el 68,5% de alumnos y alumnas de
primaria están matriculados en escuelas públicas, en Finlandia la cifra asciende
hasta 98,6%. Sin embargo, en este país se suceden las ayudas económicas a los
centros privados que además favorecen la segregación por sexo y por clase
social en muchos casos. Como bien dice el manifiesto: “se está financiando la
desigualdad con fondos públicos”.
Otro
punto a destacar es la escasez, por no decir ausencia, de debate en torno a la
ley del PP. Cuando la legislación educativa no consigue un importante consenso,
no sólo político sino fundamentalmente de la Comunidad Educativa, está abocada al fracaso. Para darle el valor que merece, la educación debe disfrutar de una
estabilidad que en este país no tiene. En el foro se recuerda que el sistema
educativo no puede tambalearse con cada cambio política, como así sucede.
Si
bien podríamos hacer un profundo análisis de las diferentes medidas que plantea
la LOMCE: la segregación por sexo, la obligatoriedad de la religión, la
reducción de la comprensividad, la falta de atención a la diversidad, las
pruebas externas que nos evalúan a todos con tabla rasa sin atender a otras
inteligencias como bien explicó Gardner, la disminución de participación, de
transparencia, de solidaridad… Es con la eliminación de la poca democracia que
existía en los centros con lo que realmente han demostrado su falta de apoyo y
de compromiso con la escuela pública. Que el Consejo Escolar pase a ser
consultivo y que la toma de decisiones pertenezcan exclusivamente a la
competencia del director o directora, elegido o elegida por la Administración,
no representa más que la politización de los centros educativos y la apertura a
una futura privatización.
Por
otro lado, los rankings a los que se someterán los centros no llevará más que a
una desigualdad más profunda entre ellos y, por ende, de los alumnos y alumnas.
La posibilidad de acceder a los mejores centros (según este enfoque) quedaría
para los excelentes, mientras que
aquellos y aquellas que necesiten una atención especial comenzarán a ser
segregados en los centros con menores puntuaciones. Sin embargo, y aunque pareciera
lo más lógico (lógica no compartida por este Gobierno) los centros cuyas
problemáticas sean mas complejas no recibirán más ayuda del Estado ni de la
Comunidad Autónoma para subsanar, en la medida de lo posible, la desigualdad
con los “mejores” centros. Nos encontraremos con una lucha por los mejores
alumnos y alumnas, cuya educación se limitará, en la mayoría de los casos, a
aprender lo que se exige en la evaluación externa que le dará la nota al
centro, a parte de al alumno. Las cuestiones no evaluables pasarán
desapercibidas a cambio de convertirnos y convertirlos en los más competentes
desde los enfoques economicistas.
La
inversión en educación es imprescindible para garantizar la igualdad de
oportunidades de todos y todas y para tener una sociedad crítica, autónoma,
educada en valores… Sin embargo, los conservadores en España no comparten el
mismo enfoque, lo que se evidencia en el gráfico sobre la evolución del gasto
público en educación (en porcentaje del PIB). A pesar de encontrarnos en una situación
económica boyante en los primeros años del siglo XXI, esto no se tradujo en una
mejora en la inversión educativa. Entre 1999 y 2006 el porcentaje del PIB
destinado a educación se mantuvo entre el 4,30 y el 4,43%, prácticamente
estancado. Pero si observamos la evolución entre 2006 y 2009, en solo tres
años, el porcentaje pasó de 4,31 a 5,07%. Las personas que piensan son
peligrosas, parecen creer.
Como
conclusión, me gustaría parafrasear un párrafo del manifiesto: “las políticas
educativas más adecuadas, tanto desde un punto de vista pragmático para mejorar
los resultados, como desde la aspiración y búsqueda de la justicia, son las que
van dirigidas a hacer posible el cumplimiento del derecho a la educación para
todos (y añado yo: todas); son aquéllas
que tienen carácter compensatorio, las que se dirijan a mejorar los resultados
de los más débiles. No es éste el espíritu de la LOMCE”.


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