La teoría
del aprendizaje significativo es la propuesta que hizo David P. Ausubel en 1963
en un contexto en el que, ante el conductismo imperante, se planteó como alternativa
un modelo de enseñanza/aprendizaje basado en el descubrimiento, que privilegiaba
el activismo y postulaba que se aprende aquello que se descubre. Ausubel entiende
que el mecanismo humano de aprendizaje por excelencia para aumentar y preservar
los conocimientos es el aprendizaje receptivo significativo, tanto en el aula como
en la vida cotidiana Ausubel (1976, 2002). No es necesario, desde este enfoque,
descubrirlo todo, es más, es muy lento y poco efectivo.
¿Cómo se
caracteriza esta propuesta? ¿En qué consiste la aportación ausubeliana? Es una
teoría psicológica del aprendizaje en el aula. ¿Qué quiere decir esto?
Significa que es un referente que pretende dar cuenta de los mecanismos por los
que se lleva a cabo la adquisición y la retención de los grandes cuerpos de significado
que se manejan en la escuela. Es una teoría psicológica porque se ocupa de los
procesos mismos que el individuo pone en juego para generar su conocimiento; centra
la atención en lo que ocurre en el aula cuando los estudiantes aprenden; en la naturaleza
de ese aprendizaje; en las condiciones que se requieren para que éste se produzca;
en sus resultados y, consecuentemente, en su evaluación (Ausubel, 1976). Es
también una teoría de aprendizaje porque ésa es su finalidad, pues aborda todos
y la asimilación y la retención del contenido que la escuela ofrece al alumnado,
de modo que adquiera significado para el mismo. (Rodríguez, 2004 a, 2008). En
suma, es una teoría que se ocupa del proceso de construcción de significados
por parte de quien aprende, que se constituye como el eje esencial de la
enseñanza, dando cuenta de todo aquello que un docente debe contemplar en su
tarea de enseñar si lo que pretende es la significatividad de lo que su
alumnado aprende. Su finalidad es aportar todo aquello que garantice la
adquisición, la asimilación y la retención del contenido que la escuela ofrece
a los estudiantes, de manera que éstos puedan atribuirle significado a esos
contenidos. Como vemos, la teoría del aprendizaje significativo es mucho más
que su constructo central, que es lo que ha trascendido y se ha generalizado.
Por eso, el
origen de esta teoría del aprendizaje significativo está en el interés que tiene
Ausubel por conocer y explicar las condiciones y propiedades del aprendizaje, que
se pueden relacionar con formas efectivas y eficaces de provocar de manera deliberada
cambios cognitivos estables, susceptibles de dotar de significado individual y
social (Ausubel, 1976). Dado que lo que quiere conseguir es que los
aprendizajes que se producen en la escuela sean significativos, Ausubel
entiende que una teoría del aprendizaje escolar que sea realista y
científicamente viable debe ocuparse del carácter complejo y significativo que
tiene el aprendizaje verbal y simbólico (este referente inicialmente se llamó
teoría del aprendizaje verbal significativo). Así mismo, y con objeto de lograr
esa significatividad, debe prestar atención a todos y cada uno de los elementos
y factores que le afectan, que pueden ser manipulados para tal fin (Rodríguez,
2004 a, 2008).
La teoría
del aprendizaje significativo es una teoría que, probablemente por ocuparse de
lo que ocurre en el aula y de cómo facilitar los aprendizajes que en ella se generan,
ha impactado profundamente en los docentes. Sin embargo, es llamativa la trivialización
de su constructo central, el uso tan superficial del mismo y los distintos sentidos
que se le atribuyen (Moreira, 2012), hasta el extremo de que frecuentemente ni
tan siquiera se asocia con la teoría de la que forma parte y que le da razón de
ser. Por eso es necesario revisarlo desde la concepción original que su autor
le atribuyó, hasta los sentidos que ha ido adquiriendo para configurar el
significado que hoy se le asigna al aprendizaje significativo.
Si lo que
queremos es que las aulas dejen de ser las mismas de siempre y si lo que pretendemos
es que nuestros estudiantes desarrollen aprendizajes significativos ¿qué es lo
que tenemos que hacer como profesores? Si bien no depende de nosotros, pues la
decisión de aprender significativamente es de quien aprende, está claro que una
gran parte de esta responsabilidad es nuestra.
La teoría
del aprendizaje significativo es una teoría psicológica del aprendizaje en el aula,
como se ha expuesto, que trata sobre la adquisición de los cuerpos organizados de
conocimiento que se manejan en la clase. El trabajo que realizamos como
docentes es precisamente el de intentar presentar y enseñar esos contenidos
estructurados para su aprendizaje. Ninguna otra teoría ha establecido una
propuesta tan clara para dar cuenta de los procesos cognitivos implicados en la
interacción que se produce entre profesor, alumnos y materiales educativos,
cuando se presenta y adquiere esa nueva información. En este marco teórico se
encuentran respuestas a muchos de los interrogantes y problemas que el docente
se ha planteado durante mucho tiempo que, analizados a la luz de sus
presupuestos fundamentales, permiten darles sentido y anticipar algunas soluciones
(Moreira, 2008). No sólo delimita y caracteriza el aprendizaje significativo,
sino que ofrece toda una construcción teórica que da cuenta de qué es el
aprendizaje significativo y de cómo debemos trabajar los docentes para
alcanzarlo (Rodríguez, 2008; Rodríguez, Caballero y Moreira, 2010).
Díaz Barriga
y Hernández (2002) sugieren como principios para la instrucción derivados de la
teoría del aprendizaje significativo los siguientes:
1. El aprendizaje se facilita cuando los contenidos se le
presentan al alumno organizados de manera conveniente y siguen una secuencia
lógica y psicológica apropiada.
2.
Es conveniente delimitar intencionalidades y contenidos
de aprendizaje en una progresión continua que respete niveles de inclusividad,
abstracción y generalidad. Esto implica determinar las relaciones de
superordinación-subordinación, antecedentes-consecuentes que guardan los
núcleos de información entre sí.
3. Los contenidos escolares deben presentarse en forma de sistemas
conceptuales (esquemas de conocimiento) organizados, interrelacionados y
jerarquizados, y no comodatos aislados y sin orden.
4. La activación de los conocimientos y experiencias previos
que posee el aprendiz en su estructura cognitiva facilitará los procesos de
aprendizaje significativo de nuevos materiales de estudio.
5. El establecimiento de “puentes cognitivos” (conceptos e
ideas generales que permiten enlazar la estructura cognitiva con el material
que se va a aprender) pueden orientar al alumno a detectar las ideas
fundamentales, a organizarlas e interpretarlas significativamente.
6.
Los contenidos aprendidos significativamente (por
recepción o por descubrimiento) serán más estables, menos vulnerables al olvido
y permitirán la transferencia de lo aprendido, sobretodo si se trata de
conceptos generales e integrados.
7.
Puesto que el estudiante en su proceso de aprendizaje, y mediante
ciertos mecanismos autorreguladores, puede llegar a controlar eficazmente el
ritmo, secuencia y profundidad de sus conductas y procesos de estudio, una de
las tareas principales del docente es estimular la motivación y participación
activa del sujeto a aumentar la significación potencial de los materiales académicos.
Ballester
(2002, 2008), por su parte, define como variables que hacen posible el
aprendizaje significativo en el aula: el trabajo abierto, para poder atender a
la diversidad del alumnado; la motivación, imprescindible para generar un clima
de aula adecuado y para interesar a los estudiantes en su trabajo; el medio como
recurso; la creatividad, que potencia la imaginación y la inteligencia; el mapa
conceptual, herramienta que relaciona conceptos y la adaptación curricular,
como vía para atender a los estudiantes con necesidades educativas especiales.
Por otro
lado, el aprendizaje significativo crítico inicialmente propuesto como
subversivo, propicia, como se recordará, el cuestionamiento y la reflexión
sobre el propio aprendizaje, así como sobre el conocimiento. Moreira (2000,
2005, 2010), establece como principios que definen un aprendizaje de esta
naturaleza los siguientes:
• Aprender
que aprendemos a partir de lo que ya sabemos. (Principio del conocimiento
previo).
•
Aprender/enseñar preguntas en lugar de respuestas. (Principio de la interacción
social y del cuestionamiento).
• Aprender a
partir de distintos materiales educativos. (Principio de la no centralidad del
libro de texto).
• Aprender
que somos perceptores y representadores del mundo. (Principio del aprendiz como
perceptor/representador).
• Aprender
que el lenguaje está totalmente involucrado en todos los intentos humanos de
percibir la realidad. (Principio del conocimiento como lenguaje).
• Aprender
que el significado está en las personas, no en las palabras. (Principio de la
conciencia semántica).
• Aprender
que el ser humano aprende corrigiendo sus errores. (Principio del aprendizaje
por el error).
• Aprender a
desaprender, a no usar los conceptos y las estrategias irrelevantes para la
sobrevivencia. (Principio del desaprendizaje).
• Aprender
que las preguntas son instrumentos de percepción y que las definiciones y las
metáforas son instrumentos para pensar. (Principio de laincertidumbredelconocimiento).
• Aprender a
partir de diferentes estrategias de enseñanza. (Principio de la no utilización
de la pizarra).
• Aprender
que simplemente repetir la narrativa de otra persona no estimula la
comprensión. (Principio del abandono de la narrativa).
¿No nos
están dando estos principios las pautas de lo que debe ser el trabajo en el aula?
¿No debemos reflexionar al respecto y ser críticos con nosotros mismos? Por ejemplo,
¿Se puede atribuir significados en el aula si lo que se ofrece al estudiante no
tiene ninguna relevancia para él? Pérez Gómez (2006, pág. 101) considera aprendizaje
relevante como “aquel tipo de aprendizaje significativo que por su sentido e
importancia para el individuo provoca inestabilidad cognitiva, conflicto
cognitivo, duda e interrogación, porque les hace repensar sus esquemas clásicos
de interpretación al darse cuenta de que son insuficientes y les hace abrirse a
la posibilidad de construir nuevos esquemas de interpretación de la realidad
que son y que incluyen conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos
en parte nuevos”. Para este autor, el aprendizaje relevante depende de dos
factores: la intencionalidad del que aprende, esto es, el valor que le atribuye
la persona a ese conocimiento, que puede ser valor de uso o valor de cambio
-que es el que conduce a la reconstrucción de sus esquemas-, por una parte; y,
por otra, del contexto, que puede ser de producción, de aplicación y de
reproducción, siendo los dos primeros los que conducirían a un aprendizaje
relevante para la vida y no solo reproductivo, que se puede ejemplificar en la
superación de una prueba, tras la cual, desaparece la atribución de
significados (Rodríguez, 2008; Rodríguez, Caballero y Moreira, 2010). Pensemos
en las prácticas docentes. ¿No siguen fomentando aún hoy respuestas
reproductivas? ¿No es eso, que es contrario a un aprendizaje significativo, lo
que se está promoviendo en el alumnado?

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