miércoles, 6 de noviembre de 2013

Ángel Llorca: un maestro entre la Institución Libre de Enseñanza y la Escuela Nueva (1866-1942)



Ángel Llorca García fue un maestro sobradamente conocido en el panorama pedagógico español del primer tercio del siglo XX, gozando de un sólido prestigio entre los profesionales de la enseñanza debido a sus numerosas publicaciones, en las que abordó todo tipo de temas educativos, desde la didáctica de las materias del currículo primario de su época hasta la preparación del Magisterio. Su figura estuvo indisolublemente unida a la trayectoria institucional del Grupo escolar «Cervantes» de Madrid, del cual fue Director desde 1916 a 1936. Este Centro, cuyo análisis organizativo y metodológico puede ser considerado como una verdadera «escuela de ensayo y reforma» —según la denominación utilizada por Lorenzo Luzuriaga—, de carácter oficial, que se orientó de acuerdo con el pensamiento pedagógico y el peculiar estilo docente de la Institución Libre de Enseñanza y siguió, asimismo, las estrategias activistas de actuación práctica recogidas del movimiento educativo de la Escuela Nueva.

Las dos corrientes que, básicamente, influyeron en la formación del pensamiento pedagógico de Ángel Llorca fueron la Institución Libre de Enseñanza y el movimiento educativo de la Escuela Nueva. Su ideario no es, por tanto, original en la elaboración de contenidos, si bien se nos presenta como un cuerpo sistemático de normas de actuación práctica, apoyado en una serie de principios o máximas que constantemente se repiten a lo largo de su producción. Son los siguientes:

a)   El lema fundamental de su credo pedagógico, inspirado en las corrientes activistas, se resume en una frase: «La escuela son los niños. El hacer del maestro debe darse en función del hacer del niño». Esta idea sé consideró «clásica» entre los docentes de su generación.

b) La segunda máxima que aparece insistentemente en los escritos de nuestro pedagogo, recogida asimismo de los movimientos renovadores europeos, es la consideración de la escuela como «casa de educación», con dos funciones fundamentales: 1) servir de «comunidad de trabajo» para profesores y alumnos; 2) convertirse en «segundo hogar del niño».

c) En un deseo de ampliar aún más los horizontes de la escuela y de lograr que esta cumpla con su tarea formativa de un modo integral, nuestro pedagogo propuso que cada centro llevara a cabo una «acción social», cuyo núcleo fundamental sería la relación con las familias de los alumnos. Esta actuación facilitaría, en gran medida, la adecuación de los niños a las actividades programadas por los maestros, pues permitiría conocer su ambiente y observarles dentro de su contexto cultural.
Además, las instituciones docentes también podrían transformar la realidad familiar, utilizando los instrumentos instructivos a su alcance. En último término, una labor coordinada y continua de las dos entidades educadoras por excelencia —escuela y familia— convertiría los grupos escolares en verdaderas «Comunidades Familiares de Educación».

d) La orientación activista y paidocéntrica que Ángel Llorca dio a la enseñanza se concretó en una serie de reglas y consejos prácticos para los maestros, tales como: 1) El profesor debe subordinar sus intereses individuales al ideario educativo común del centro y velar por la consecución de una unidad pedagógica; 2) El docente ha de cuidar que su colegio sea una «mansión de paz», evitando los sentimientos de competencia entre los alumnos; 3) El Equipo profesoral de cada centro ha de tener muy presente que la libertad de los discípulos es necesaria, pero que también es esencial el mantenimiento del orden y la disciplina; y 4) El maestro debe respetarse a sí mismo y a la función que desempeña, cuidando al máximo sus modales y atuendo para lograr la consideración social y el prestigio profesional, ya que «una escuela y un maestro que no merezcan respeto están incapacitados para realizar la obra de educación integral, que si no se realiza en la escuela, quedaría sin realizar».

e) Otro grupo de proposiciones pedagógicas que aparecen a lo largo de la obra de Ángel Llorca se refieren a la preparación y selección del Magisterio, con dos direcciones:
— Búsqueda de estrategias para la formación y el reciclaje continuo de maestros, apuntando medidas tales como: creación de escuelas prácticas de ensayo que actúen como laboratorios de experimentación sobre las actuaciones docentes; colaboración intraescolar de todos los profesores que trabajen en una misma escuela, para que aquellos que dominen mejor las técnicas didácticas actúen sobre los demás como «maestros de maestros»; intercambio interescolar de ideas y realizaciones, a través de visitas y viajes de estudio a colegios españoles y extranjeros; publicación periódica de un Boletín recopilador de adelantos metodológicos.
— Análisis de nuevos planteamientos para la selección rigurosa de docentes, atendiendo fundamentalmente a la vocación; y, para ello, abogó reiteradamente por la supresión de las oposiciones, sustituyéndolas por unos «cursos permanentes de orientación cultural y pedagógica», diseñando un modelo que, con algunas pequeñas variantes, fue utilizado por la República como sustitutivo de las oposiciones.

Esta es la labor de Ángel Llorca, un hombre que quiso dedicar toda su vida a la enseñanza primaria y ocupó, como maestro, una posición privilegiada, ya que, por sus contactos con los grandes pedagogos de la época, recogió y asimiló una teoría educativa de carácter claramente renovador; y por su condición profesional de Director de graduada, pudo hacer realidad estos planteamientos teóricos, consiguiendo el ideal al que aspiramos todos los educadores: la integración entre la teoría y la práctica educativas.


Fuentes sobre Ángel Llorca:

LLORCA Y GARCÍA, A. : Contribución al estudio de los problemas de la Escuela y del Maestro. Reformas que pueden y deben realizarse, Madrid, Jiménez Fraud, 1924.

LLORCA Y GARCÍA, Α.: «índice de problemas escolares»: Revista de Pedagogía (Madrid), nº 56 (agosto de 1926).

LLORCA Y GARCÍA, Α.: «Algunas cuestiones escolares vistas desde la Escuela»: Revista de Pedagogía, (Madrid), nº 78 (junio de 1928).

LLORCA Y GARCÍA, Α.: Los cuatro primeros años de la Escuela primaria, Madrid, Lib. y Casa edit. Hernando, 1929.

LLORCA Y GARCÍA, Α.: «Desde la escuela»: Revista de Pedagogía (Madrid), nº 96 (diciembre de 1929).

LLORCA Y GARCÍA, Α.: «Niños, maestros, escuelas»: El Socialista (Madrid) Suplemento de 30 de abril de 1931.

LLORCA Y GARCÍA, Α.: «La Escuela de la República española»: Revista de Pedagogía (Madrid), nº 125 (mayo de 1932).

LLORCA Y GARCÍA, A.: Cien lecciones prácticas de todas las materias y para niños de todos los grados de la escuela primaria, Madrid, Lib. y Casa edit. Hernando, 1923. 3.a ed. 1933.

LLORCA Y GARCÍA, Α.: «Desde la escuela donde yo trabajo»: Revista de Pedagogía (Madrid), nº 164 (agosto de 1935).

LLORCA Y GARCÍA, Α.: «Hacia otras maneras de educación»: Cuadernos de la Casa de la Cultura (Madrid), nº 1 (1937).

LUZURIAGA, L.: Historia de la Educación y de la Pedagogía,  Buenos Aires, Losada, 14.a  ed., 1980.


POZO ANDRÉS,  M. M. DEL: Angel Llorca y el Grupo escolar «Cervantes» de Madrid (1913-1936). Memoria de licenciatura inédita (Univ. Complutense, Madrid) 1982.

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