Uno de los lemas educativos durante la
Segunda República era “Más escuelas y mejores maestros”. La escuela y el
sistema educativo republicano comenzará a tener Alma.
Las bases de esta nueva educación
serán: pedagógica (basada en la Institución Libre de Enseñanza) e ideológica
(PSOE). Se buscará educar en igualdad, como principios como ciudadanía o paz.
La base de la educación republicana será formar y no adoctrinar.
Se venía de una formación de los
maestros segregados por sexo, con la República el plan de estudios de
Magisterio fue equiparado a todas las titulaciones universitarias, debían ser
bachilleres para acceder y se unían a mujeres y hombres. los sectores
conservadores, por su parte, harán una campaña para desacreditar el hecho de
que hombres y mujeres estén juntos.
La metodología también cambiará. Se
empezarán a hacer trabajos en grupo, los alumnos y alumnas podrán levantarse y
moverse, saldrán de excursión, tendrán clases más prácticas, etc.
Las maestras republicanas harán suyo el
deseo de la República: un educación igualitaria, democrática, pública y laica,
que enseñara a pensar, a ser ciudadanos y ciudadanas. Buscaban, además, educar
a las niñas para tener una profesión y no sólo para ser madres.
Otro punto fundamental fue la educación
de adultos. Muchas maestras querían enseñar a mujeres adultas, que vivían en
entornos rurales, para intentar cambiar sus mentalidades decimonónicas. Muchas
maestras se jugaron su integridad física, incluso, por quitar los crucifijos de
las escuelas públicas rurales.
Por otro lado, la nueva estética de las
mujeres buscaba la comodidad para ser más activas: se cortarán el pelo, se
acortarán las faldas, lo tacones serán más bajos… Las relaciones sentimentales
también cambiaron. A pesar de tener una profesión, cuando una maestra se casaba
dejaba de trabajar, por este motivo muchas no lo hicieron.
Una de las cosas más importantes es que
por primera vez las mujeres ocuparon los puesto más altos en la estructura de
los colegios. Algunas maestras llegaron a ser directoras y tuvieron maestros a
su cargo. También comienzan a unirse en organizaciones políticas o sindicales
para defender su ideario educativo, como por ejemplo en FETE de UGT, que se
reorganizará en la clandestinidad después de la Guerra Civil.
Durante la Guerra Civil muchas maestras
intentaron seguir dando clases, tanto a niños y niñas como a adultos, en la
retaguardia. La represión de las maestras republicanas fue brutal. La
depuración de Magisterio fue la mayor en la Administración, pero las mujeres
sufrieron una represión aún mayor, pues a parte de por su ideología
republicana, eran un peligro social, acusadas de intentar eliminar los valores
patrióticos y católicos que debían tener las mujeres. Serían peligrosas y
tachadas de ateas y prostitutas. Muchas serían denunciadas por sus propios
compañeros maestros. El principal delito que habrían cometido las maestras
republicanas, por lo que serían perseguidas, es coeducar.
Cuando comienza el franquismo se vuelve
a quitar Magisterio como título universitario. Además, volverán a separarse
hombres y mujeres. En los años 60 algunas de las maestras represaliadas fueron
readmitidas a cambio de aceptar los Principios del Movimiento Nacional.
El legado fundamental de las maestras
republicanas fue su creencia en la escuela pública y, además, su lucha por una
escuela solidaria e igualitaria.
La República fue la etapa histórica en
la que más se avanzó a nivel educativo. Los saberes debían ser de cabeza, de
manos y de corazón (definían sin saberlo lo que hoy conocemos como
“competencia”). Todas las ideas republicanas relativas a la enseñanza serían
prohibidas, pues ponían en jaque al poder de la Iglesia, al poder político y al
militar.
En definitiva, la
educación constituyó uno de los compromisos sociales de la II República cuyo
fin era lograr la democracia, garantizar los derechos de todos los ciudadanos y
ciudadanas y modernizar el país. Se trataba de configurar el estado docente, la
defensa de una República capaz de educar a ciudadanos y ciudadanas
comprometidas con la construcción de una nueva sociedad, que dejara atrás el
obscurantismo y las desigualdades de otras épocas. Las maestras
republicanas simbolizan el proyecto de transformación social y cultural de la
Segunda República. En sus trayectorias vitales encontramos la plasmación de las
esperanzas, las experiencias y los logros alcanzados por las mujeres españolas
en esos años de cambios profundos, en los que las mujeres obtuvieron la
ciudadanía civil y la ciudadanía política y en los que la educación era concebida
como el fundamento de una auténtica democracia. La profesión de maestra era uno
de los pocos ámbitos laborales en el que las mujeres habían ido conquistando,
desde el siglo XIX, un terreno de afirmación, reconocimiento y legitimación en
la esfera pública. En los años treinta del pasado siglo, numerosas maestras se
identificaron con las ideas de libertad de pensamiento, de promoción de la
libertad individual y de laicismo; en las aulas utilizaban la experimentación,
la creatividad y los métodos participativos de aprendizaje, trabajaban al aire
libre, hacían excursiones y fomentaban la educación física de alumnos y
alumnas. Este proyecto educativo preconizaba una pedagogía activa, intuitiva e
integral, que estimulaba el desarrollo de la personalidad de cada niño y de
cada niña en las escuelas mixtas. Era un modelo de educación caracterizado por
ser público, laico, obligatorio, gratuito, bilingüe y solidario, en el que se
instituía la coeducación en los tres grados de la enseñanza. Sobre los maestros
y las maestras –que encarnaban, ellas mismas, el nuevo modelo de mujer moderna
e independiente- recaía la tarea fundamental de formar y educar en los valores
de igualdad, libertad y solidaridad a los niños y las niñas de ciudades y de
pueblos, que eran quienes habían de constituir, en el futuro, la nueva
ciudadanía de España.

No hay comentarios:
Publicar un comentario