jueves, 7 de noviembre de 2013

La accesibilidad a las TIC's para los alumnos con discapacidad visual

La accesibilidad tecnológica implica que una aplicación pueda ser manejada por cualquier alumno. Las tecnologías digitales generan herramientas muy potentes que pueden facilitar la inclusión o la exclusión de los alumnos con discapacidad visual y que, como docentes, debemos conocer.

Acceso al ordenador

El ordenador es una herramienta básica para la vida personal y escolar. Su manejo es imprescindible para la mayor parte de las asignaturas, para acceder a información relevante y para la comunicación La accesibilidad perseguirá la total autonomía del alumno con discapacidad visual, aunque su discapacidad le suele imponer un ritmo más lento en el inicio del aprendizaje en el uso del ordenador (Toledo, 2001 y Sánchez, 2002).

Lo importante es que todos los docentes tengamos interiorizado que utilizan los mismos ordenadores que sus compañeros, con sus respectivas aplicaciones, como Internet Explorer, Word, Excel, email, etc. Sí se hace necesario adaptar el ordenador a las necesidades particulares de cada alumno y esto requiere un aprendizaje de los recursos tecnológicos que garantice su utilización efectiva (Candelos y Lobato, 1997). Veamos cómo acceden al ordenador dependiendo de su funcionalidad visual:

Alumnos ciegos o con discapacidad visual grave.

Son alumnos que no ven nada o cuya visión es tan limitada que sólo les permite percibir la luz y por contraste, la sombra de grandes objetos sin apreciación de detalles. Es decir, que no podrán manejar los programas interactuando con el ratón y la pantalla.
Para acceder al ordenador necesitarán un lector de pantalla, traductores braille, escáner con OCR o conectar una línea braille dinámica, que permite tener acceso a los contenidos en el sistema braille (Serrano, 2010):

 Lectores/revisores de pantalla: son programas que permiten reconocer el contenido de la pantalla y reproducirlo enviándolo a una síntesis de voz, a una línea braille o a ambos sistemas a la vez. Tienen varios niveles de utilización y aun en sus niveles más básicos requieren de un aprendizaje previo y de ciertas habilidades para el manejo de las herramientas informáticas. Para el uso de estos revisores se requieren conocimientos y niveles cercanos al tercer ciclo de Educación Primaria:

+ JAWS. Este programa es un lector de pantalla muy útil, ya que reproduce por medio de voz sintetizada todos los programas, evitando también la fatiga visual para aquellos alumnos con una escasa agudeza visual.

+ NVDA. Lector de pantalla gratuito. Funciona muy bien con Word, Internet Explorer, Mozilla, Firefox y Outlook Express.

+ Windows-Eyes. Es también un lector de pantallas de Windows con la misma funcionalidad que los anteriores.

 Traductores Braille:
+ Duxbury. Este programa convierte los documentos de Word o cualquier otro editor en formato Braille. Luego, se envía a una impresora Braille especializada para su impresión al relieve en el sistema Braille. Existe una versión para Windows y también hay versión para Macintosh.

 El escáner con OCR: El escáner, junto con un programa de reconocimiento de caracteres (OCR), permite transcribir textos a braille y elaborar materiales en relieve pasando láminas en relieve mediante el horno fúser:

+ Open Book. Programa que requiere un "escáner" y funciona como reconocimiento de textos parlante para los alumnos ciegos. Hace la función de una máquina lectora parlante de todo tipo de información impresa para personas ciegas. También puede ser beneficioso para alumnos con problemas específicos de aprendizaje y con dislexia.

 Línea braille: Reproduce en forma de “puntos” la información contenida en el ordenador que aparece visualmente en la pantalla.

Alumnos con baja visión
Son alumnos que pueden trabajar con la pantalla del ordenador y el ratón. Su grado de visión les permite, con las adaptaciones pertinentes, ver detalles, y con el debido contraste y tamaño, leer en tinta. Para acceder al ordenador requieren que los elementos de la pantalla estén en tamaño, color y contraste adecuados a su patología, así como configuraciones específicas, es decir, programas de ampliación (ONCE, 2003).

 Ampliador/Magnificador de pantalla. Son programas que permiten la ampliación de la pantalla completa o una parte de ella con el objeto de que sea más fácilmente perceptible. Su principal función es modificar los atributos de las pantallas en cuanto a color, contraste, tamaño y forma. Suelen tener una serie de características que permiten al alumno con deficiencia visual navegar por la pantalla del ordenador en condiciones óptimas y con un mayor aprovechamiento y reconocimiento. Como herramienta para alumnos con resto visual hay que tener en cuenta que no se trata solamente de las posibilidades de ampliación, sino de que una vez ampliado un gráfico, éste pueda ser compresible para su estudio.
Estas aplicaciones son fáciles de manejar, pueden configurarse de forma permanente y podrían ser usadas fácilmente por los alumnos a partir de Educación Infantil (Gaston, E., 2010). Entre ellas, destacamos:
+  MAGic. Combina la capacidad de ampliar los caracteres y la lectura de  pantallas. Tiene la posibilidad de elegir lo que el usuario desea que sea leído cuando esté navegando por distintas aplicaciones.
Zoomtext Xtra. Es un software que queda en la memoria y admite ampliaciones de gráfico   Permite       ampliar de 2 a 16 veces el tamaño normal.


Acceso a la Web

En la actualidad, una parte del trabajo que se realiza en las aulas está basado en la utilización de la red. Asimismo el uso de internet hace necesario proporcionar los medios adecuados a los alumnos con discapacidad visual para participar en un entorno inclusivo sin riesgo de fracaso. Una vez que sabemos que el alumnado con discapacidad visual puede acceder al ordenador es muy importante que la Web sea accesible para así proporcionar un acceso equitativo e igualdad de oportunidades a los personas con discapacidad. Al hablar de accesibilidad Web hacemos referencia a un diseño Web que permita que al alumnado con discapacidad pueda percibir, entender, navegar e interactuar con la Web, aportando a su vez contenidos (Serrano y Pedrosa, 2008). La accesibilidad Web engloba muchos tipos de discapacidades, incluyendo problemas visuales, auditivos, físicos, cognitivos, neurológicos y del habla (Grupo de Trabajo de Educación y Difusión, 2011).

¿Cómo puede saber un docente si la Web en la que quiere que trabajen sus alumnos es o no accesible? ¿Cómo se puede valorar el grado de accesibilidad? Para poder valorar el grado de accesibilidad a la Web, los docentes pueden disponer de revisores de pantalla.

Los revisores de accesibilidad son automáticos y van revisando, línea por línea, el código HTML de la página que se indique y comprobando todos los puntos de verificación de las pautas de accesibilidad de la Web Accessibility Initiative (WAI). Al final, nos ofrecen un informe más o menos detallado sobre el cumplimiento de las pautas en la página Web, indicándonos el nivel de accesibilidad que cumple (A, AA, o AAA). Lo más importante de estas herramientas es que son una ayuda útil a la hora de intuir el grado de accesibilidad de una página, lo que no quita que podamos, además, realizar una revisión manual que nos permita establecer de forma definitiva la accesibilidad real de la página objeto de estudio.

 Revisores en castellano: HERA y TAW.
 Revisores en inglés: BOBB y CYNTHIA.


Acceso a las actividades de aprendizaje

Para finalizar damos un paso más en la accesibilidad TIC estableciendo criterios concretos que permitan al profesorado diseñar actividades educativas para el ordenador con garantías de accesibilidad y autonomía, es decir, que dichas actividades tengan las mismas características para el alumnado con discapacidad visual que para el resto de sus compañeros y persigan la máxima autonomía de cada estudiante que las realice (Cuadrado y Fernández, 2009).

 Factores determinantes. La forma de hacer accesibles las actividades viene determinada fundamentalmente por la edad del alumno y por el objetivo de la actividad.
+ Edad del alumno. Atendiendo a la edad del alumno, debemos distinguir dos tipos de actividades:

-       Actividades dirigidas. Las actividades deben ser dirigidas como mínimo hasta 4º de Educación Primaria. Esto quiere decir que la propia actividad debe guiar al alumno en su navegación y en la realización de las tareas. En estas actividades cualquier elemento debe contar con una locución o ilustración sonora que ofrezca la información justa que el alumno necesita por el hecho de tener problemas visuales. Para estos alumnos, además, el acceso a las actividades dirigidas debe ser automático o de fácil acceso (por ejemplo, al introducir un CD, con un acceso directo desde el escritorio, desde una plataforma educativa, etc.)

-       Actividades no dirigidas. Son aquellas que pueden ser usadas con un revisor de pantalla y serán adecuadas con carácter general para alumnos de cursos superiores a 5º de Primaria. En estas actividades todos los elementos deberán contar con su correspondiente etiqueta y deberán ser accesibles con el uso del teclado y con un orden de navegación coherente y lógico.


+ Objetivos. Cada actividad puede tener uno o varios objetivos, que se intentarán respetar cuando se sigan los criterios de accesibilidad. No obstante, cuando una actividad cubra varios objetivos simultáneamente y la accesibilidad de ambos choque, se deberán priorizar unos sobre otros.

Una vez que tenemos claros estos factores hemos de considerar algunos requisitos para el diseño de actividades de aprendizaje:

 Requisitos que hay que tener en cuenta:

+ Generales
-       Las actividades deben poder manejarse tanto con ratón como con teclado.

-       En la medida de lo posible, todas las actividades han de arrancar a pantalla completa, sin barras de herramientas ni scroll.

-       Si la actividad tiene control de tiempo de ejecución, se debe poder ampliar, reducir o deshabilitar dicho control en función de las necesidades del alumno.

-       Se debe informar verbalmente al alumno sobre el número de intentos que ha conseguido y del tiempo que ha invertido en la ejecución de la actividad cuando esta información aparezca en pantalla.

+ Aspectos relacionados con la visualización de la pantalla
-       Las fotografías, gráficos e imágenes han de ser claras y diferenciarse bien en ellas el objetivo que se quiere percibir. En cualquier caso, deben ser reconocibles.

-       Las imágenes y textos deben estar suficientemente contrastados con el fondo.

-       Los objetos han de estar suficientemente resaltados.

-       Se debe permitir la posibilidad de cambio de puntero o de grosor y contraste del existente.

-       Se deben contrastar (con diferencias de color, tamaño, luminosidad…) los diferentes tipos de mensajes (inicial, final…).

+ Textos

-       Con carácter general, los textos que aparezcan en los ejercicios han de ser editables, de manera que puedan ser capturados por las herramientas tiflotécnicas que en su caso utilice el alumno.

-       Cuando los textos sean tratados como imágenes, deberán tener asociada una locución que indique lo que dice el texto, en el caso de aplicaciones dirigidas, o bien una descripción que pueda ser leída por el revisor de pantalla, en el caso de las no dirigidas.

-       El tamaño de fuente para los textos de cualquier actividad debe ser como mínimo de 14 p.

-       La fuente de letra tendrá que ser clara, lo más parecida posible a la “verdana” o “arial”.

-       Los textos deben estar bien contrastados y resaltados con respecto al fondo.

+ Sonidos y locuciones

-       En la primera pantalla de cualquier actividad dirigida debe haber una locución inicial de presentación del escenario y de la actividad. En ella se informará al alumno sobre la tecla que debe pulsar para acceder a la barra de herramientas y para volver de nuevo a la actividad.

-       Al cambiar de pantalla para iniciar cualquier nueva actividad debe haber otra locución con las instrucciones específicas para resolver el nuevo ejercicio.

-       Las aplicaciones deben incluir ilustraciones sonoras continuas o intermitentes que adviertan al alumno que se encuentran activas. Tanto las ilustraciones sonoras de atención como de carga serán suaves y de bajo volumen, de forma que no interfieran en ningún caso con las locuciones o sonidos propios de la actividad.

-       Los distintos tipos de acciones implicados en una actividad han de tener algún sonido asociado: “seleccionar elemento”, “soltar”, “fin de actividad”, “acierto”, “error”, “fin de la actividad con acierto”, “fin de la actividad con error”. En general, cualquier cambio que se visualice en la pantalla debe tener su correspondencia con una ilustración sonora, para que el alumno esté en todo momento informado de que ha sucedido algo.

-       Cualquier mensaje de feedback (acierto, error…) debe ser sonoro. Los mensajes sonoros de refuerzo positivo y de continuidad en todas las actividades serán más necesarios cuanto más pequeño sea el alumno.


Conclusiones

El reto que debemos abordar es conseguir la implicación todos los docentes para lograr que las tecnologías sean realmente accesibles a todos los alumnos con discapacidad, no sólo en los aspectos técnicos, sino también en los didácticos. El objetivo es que el alumnado con discapacidad visual no sólo sea capaz de manejar “su ordenador”, sino que pueda compartirlo con cualquier otro alumno del aula, de forma que los dos estén trabajando con el mismo programa que, al ser accesible, permitirá al que tiene problemas visuales su manejo en condiciones que respeten su diversidad, sin perjudicar al que no tiene problemas visuales.


El alumnado con discapacidad visual puede acceder a numerosos programas que se encuentran hoy en el mercado. El futuro está en que seamos los docentes los que aprendamos a diseñar y crear las actividades de forma accesible para que así todos nuestros alumnos se beneficien finalmente de ello. Esto implica un compromiso docente por buscar programas que sirvan para todos los alumnos que están en su aula, tengan o no discapacidad, y un compromiso de la Comunidad educativa que ha de reflejarse en los documentos programáticos del centro educativo para que la unificación de criterios esté regulada y consensuada por todos los profesionales.

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