La
accesibilidad tecnológica implica que una aplicación pueda ser manejada por
cualquier alumno. Las tecnologías digitales generan herramientas muy potentes
que pueden facilitar la inclusión o la exclusión de los alumnos con
discapacidad visual y que, como docentes, debemos conocer.
Acceso al ordenador
El
ordenador es una herramienta básica para la vida personal y escolar. Su manejo
es imprescindible para la mayor parte de las asignaturas, para acceder a
información relevante y para la comunicación La accesibilidad perseguirá la
total autonomía del alumno con discapacidad visual, aunque su discapacidad le
suele imponer un ritmo más lento en el inicio del aprendizaje en el uso del
ordenador (Toledo, 2001 y Sánchez, 2002).
Lo
importante es que todos los docentes tengamos interiorizado que utilizan los
mismos ordenadores que sus compañeros, con sus respectivas aplicaciones, como
Internet Explorer, Word, Excel, email, etc. Sí se hace necesario adaptar el
ordenador a las necesidades particulares de cada alumno y esto requiere un
aprendizaje de los recursos tecnológicos que garantice su utilización efectiva
(Candelos y Lobato, 1997). Veamos cómo acceden al ordenador dependiendo de su
funcionalidad visual:
Alumnos ciegos o con discapacidad visual
grave.
Son
alumnos que no ven nada o cuya visión es tan limitada que sólo les permite
percibir la luz y por contraste, la sombra de grandes objetos sin apreciación
de detalles. Es decir, que no podrán manejar los programas interactuando con el
ratón y la pantalla.
Para
acceder al ordenador necesitarán un lector de pantalla, traductores braille,
escáner con OCR o conectar una línea braille dinámica, que permite tener acceso
a los contenidos en el sistema braille (Serrano, 2010):
Lectores/revisores de pantalla: son programas que permiten reconocer el
contenido de la pantalla y reproducirlo enviándolo a una síntesis de voz, a una
línea braille o a ambos sistemas a la vez. Tienen varios niveles de utilización
y aun en sus niveles más básicos requieren de un aprendizaje previo y de
ciertas habilidades para el manejo de las herramientas informáticas. Para el
uso de estos revisores se requieren conocimientos y niveles cercanos al tercer
ciclo de Educación Primaria:
+ JAWS. Este programa es un lector de pantalla muy útil, ya que reproduce por medio de voz sintetizada todos los programas, evitando también la fatiga visual para aquellos alumnos con una escasa agudeza visual.
+ NVDA. Lector de pantalla gratuito. Funciona muy bien con Word, Internet Explorer, Mozilla, Firefox y Outlook Express.
+ Windows-Eyes. Es también un lector de pantallas de Windows con la misma funcionalidad que los anteriores.
Traductores Braille:
+ Duxbury. Este programa convierte los documentos de Word o cualquier otro editor en formato Braille. Luego, se envía a una impresora Braille especializada para su impresión al relieve en el sistema Braille. Existe una versión para Windows y también hay versión para Macintosh.
+ Duxbury. Este programa convierte los documentos de Word o cualquier otro editor en formato Braille. Luego, se envía a una impresora Braille especializada para su impresión al relieve en el sistema Braille. Existe una versión para Windows y también hay versión para Macintosh.
El escáner con OCR: El escáner, junto con
un programa de reconocimiento de caracteres (OCR), permite transcribir textos a
braille y elaborar materiales en relieve pasando láminas en relieve mediante el
horno fúser:
+ Open Book. Programa que requiere un "escáner" y funciona como reconocimiento de textos parlante para los alumnos ciegos. Hace la función de una máquina lectora parlante de todo tipo de información impresa para personas ciegas. También puede ser beneficioso para alumnos con problemas específicos de aprendizaje y con dislexia.
Línea braille: Reproduce en forma de
“puntos” la información contenida en el ordenador que aparece visualmente en la
pantalla.
Alumnos con baja visión
Son alumnos que pueden
trabajar con la pantalla del ordenador y el ratón. Su grado de visión les permite,
con las adaptaciones pertinentes, ver detalles, y con el debido contraste y
tamaño, leer en tinta. Para acceder al ordenador requieren que los elementos de
la pantalla estén en tamaño, color y contraste adecuados a su patología, así
como configuraciones específicas, es decir, programas de ampliación (ONCE,
2003).
Ampliador/Magnificador de pantalla. Son
programas que permiten la ampliación de la pantalla completa o una parte de
ella con el objeto de que sea más fácilmente perceptible. Su principal función
es modificar los atributos de las pantallas en cuanto a color, contraste,
tamaño y forma. Suelen tener una serie de características que permiten al
alumno con deficiencia visual navegar por la pantalla del ordenador en
condiciones óptimas y con un mayor aprovechamiento y reconocimiento. Como
herramienta para alumnos con resto visual hay que tener en cuenta que no se
trata solamente de las posibilidades de ampliación, sino de que una vez
ampliado un gráfico, éste pueda ser compresible para su estudio.
Estas aplicaciones son
fáciles de manejar, pueden configurarse de forma permanente y podrían ser
usadas fácilmente por los alumnos a partir de Educación Infantil (Gaston, E.,
2010). Entre ellas, destacamos:
+ MAGic. Combina la capacidad de
ampliar los caracteres y la lectura de
pantallas. Tiene la posibilidad de elegir lo que el usuario desea que
sea leído cuando esté navegando por distintas aplicaciones.
+ Zoomtext Xtra. Es un software que queda en la memoria
y admite ampliaciones de gráfico Permite ampliar de 2 a 16 veces el tamaño normal.
Acceso a la Web
En
la actualidad, una parte del trabajo que se realiza en las aulas está basado en
la utilización de la red. Asimismo el uso de internet hace necesario
proporcionar los medios adecuados a los alumnos con discapacidad visual para
participar en un entorno inclusivo sin riesgo de fracaso. Una vez que sabemos
que el alumnado con discapacidad visual puede acceder al ordenador es muy
importante que la Web sea accesible para así proporcionar un acceso equitativo
e igualdad de oportunidades a los personas con discapacidad. Al hablar de
accesibilidad Web hacemos referencia a un diseño Web que permita que al
alumnado con discapacidad pueda percibir, entender, navegar e interactuar con
la Web, aportando a su vez contenidos (Serrano y Pedrosa, 2008). La
accesibilidad Web engloba muchos tipos de discapacidades, incluyendo problemas
visuales, auditivos, físicos, cognitivos, neurológicos y del habla (Grupo de
Trabajo de Educación y Difusión, 2011).
¿Cómo
puede saber un docente si la Web en la que quiere que trabajen sus alumnos es o
no accesible? ¿Cómo se puede valorar el grado de accesibilidad? Para poder
valorar el grado de accesibilidad a la Web, los docentes pueden disponer de
revisores de pantalla.
Los
revisores de accesibilidad son automáticos y van revisando, línea por línea, el
código HTML de la página que se indique y comprobando todos los puntos de
verificación de las pautas de accesibilidad de la Web Accessibility Initiative
(WAI). Al final, nos ofrecen un informe más o menos detallado sobre el
cumplimiento de las pautas en la página Web, indicándonos el nivel de
accesibilidad que cumple (A, AA, o AAA). Lo más importante de estas
herramientas es que son una ayuda útil a la hora de intuir el grado de
accesibilidad de una página, lo que no quita que podamos, además, realizar una
revisión manual que nos permita establecer de forma definitiva la accesibilidad
real de la página objeto de estudio.
Revisores en castellano: HERA y TAW.
Revisores en inglés: BOBB y CYNTHIA.
Acceso a las actividades de aprendizaje
Para
finalizar damos un paso más en la accesibilidad TIC estableciendo criterios
concretos que permitan al profesorado diseñar actividades educativas para el
ordenador con garantías de accesibilidad y autonomía, es decir, que dichas
actividades tengan las mismas características para el alumnado con discapacidad
visual que para el resto de sus compañeros y persigan la máxima autonomía de cada
estudiante que las realice (Cuadrado y Fernández, 2009).
Factores determinantes. La forma de hacer accesibles las actividades viene
determinada fundamentalmente por la edad del alumno y por el objetivo de la
actividad.
+ Edad del alumno. Atendiendo a la
edad del alumno, debemos distinguir dos tipos de actividades:
-
Actividades
dirigidas. Las actividades deben ser dirigidas como mínimo hasta 4º de
Educación Primaria. Esto quiere decir que la propia actividad debe guiar al
alumno en su navegación y en la realización de las tareas. En estas actividades
cualquier elemento debe contar con una locución o ilustración sonora que
ofrezca la información justa que el alumno necesita por el hecho de tener
problemas visuales. Para estos alumnos, además, el acceso a las actividades
dirigidas debe ser automático o de fácil acceso (por ejemplo, al introducir un
CD, con un acceso directo desde el escritorio, desde una plataforma educativa,
etc.)
-
Actividades
no dirigidas. Son aquellas que pueden ser usadas con un revisor de pantalla y
serán adecuadas con carácter general para alumnos de cursos superiores a 5º de
Primaria. En estas actividades todos los elementos deberán contar con su
correspondiente etiqueta y deberán ser accesibles con el uso del teclado y con
un orden de navegación coherente y lógico.
+ Objetivos. Cada actividad puede
tener uno o varios objetivos, que se intentarán respetar cuando se sigan los
criterios de accesibilidad. No obstante, cuando una actividad cubra varios
objetivos simultáneamente y la accesibilidad de ambos choque, se deberán
priorizar unos sobre otros.
Una
vez que tenemos claros estos factores hemos de considerar algunos requisitos
para el diseño de actividades de aprendizaje:
Requisitos que hay que tener en cuenta:
+ Generales
-
Las
actividades deben poder manejarse tanto con ratón como con teclado.
-
En
la medida de lo posible, todas las actividades han de arrancar a pantalla
completa, sin barras de herramientas ni scroll.
-
Si
la actividad tiene control de tiempo de ejecución, se debe poder ampliar,
reducir o deshabilitar dicho control en función de las necesidades del alumno.
-
Se
debe informar verbalmente al alumno sobre el número de intentos que ha
conseguido y del tiempo que ha invertido en la ejecución de la actividad cuando
esta información aparezca en pantalla.
+ Aspectos relacionados con la
visualización de la pantalla
-
Las
fotografías, gráficos e imágenes han de ser claras y diferenciarse bien en
ellas el objetivo que se quiere percibir. En cualquier caso, deben ser
reconocibles.
-
Las
imágenes y textos deben estar suficientemente contrastados con el fondo.
-
Los
objetos han de estar suficientemente resaltados.
-
Se
debe permitir la posibilidad de cambio de puntero o de grosor y contraste del
existente.
-
Se
deben contrastar (con diferencias de color, tamaño, luminosidad…) los
diferentes tipos de mensajes (inicial, final…).
+ Textos
-
Con
carácter general, los textos que aparezcan en los ejercicios han de ser
editables, de manera que puedan ser capturados por las herramientas
tiflotécnicas que en su caso utilice el alumno.
-
Cuando
los textos sean tratados como imágenes, deberán tener asociada una locución que
indique lo que dice el texto, en el caso de aplicaciones dirigidas, o bien una
descripción que pueda ser leída por el revisor de pantalla, en el caso de las
no dirigidas.
-
El
tamaño de fuente para los textos de cualquier actividad debe ser como mínimo de
14 p.
-
La
fuente de letra tendrá que ser clara, lo más parecida posible a la “verdana” o
“arial”.
-
Los
textos deben estar bien contrastados y resaltados con respecto al fondo.
+ Sonidos y locuciones
-
En
la primera pantalla de cualquier actividad dirigida debe haber una locución
inicial de presentación del escenario y de la actividad. En ella se informará
al alumno sobre la tecla que debe pulsar para acceder a la barra de
herramientas y para volver de nuevo a la actividad.
-
Al
cambiar de pantalla para iniciar cualquier nueva actividad debe haber otra
locución con las instrucciones específicas para resolver el nuevo ejercicio.
-
Las
aplicaciones deben incluir ilustraciones sonoras continuas o intermitentes que
adviertan al alumno que se encuentran activas. Tanto las ilustraciones sonoras
de atención como de carga serán suaves y de bajo volumen, de forma que no
interfieran en ningún caso con las locuciones o sonidos propios de la
actividad.
-
Los
distintos tipos de acciones implicados en una actividad han de tener algún sonido
asociado: “seleccionar elemento”, “soltar”, “fin de actividad”, “acierto”,
“error”, “fin de la actividad con acierto”, “fin de la actividad con error”. En
general, cualquier cambio que se visualice en la pantalla debe tener su
correspondencia con una ilustración sonora, para que el alumno esté en todo
momento informado de que ha sucedido algo.
-
Cualquier
mensaje de feedback (acierto, error…) debe ser sonoro. Los mensajes sonoros de
refuerzo positivo y de continuidad en todas las actividades serán más necesarios
cuanto más pequeño sea el alumno.
Conclusiones
El
reto que debemos abordar es conseguir la implicación todos los docentes para
lograr que las tecnologías sean realmente accesibles a todos los alumnos con
discapacidad, no sólo en los aspectos técnicos, sino también en los didácticos.
El objetivo es que el alumnado con discapacidad visual no sólo sea capaz de
manejar “su ordenador”, sino que pueda compartirlo con cualquier otro alumno
del aula, de forma que los dos estén trabajando con el mismo programa que, al
ser accesible, permitirá al que tiene problemas visuales su manejo en
condiciones que respeten su diversidad, sin perjudicar al que no tiene
problemas visuales.
El
alumnado con discapacidad visual puede acceder a numerosos programas que se
encuentran hoy en el mercado. El futuro está en que seamos los docentes los que
aprendamos a diseñar y crear las actividades de forma accesible para que así
todos nuestros alumnos se beneficien finalmente de ello. Esto implica un
compromiso docente por buscar programas que sirvan para todos los alumnos que
están en su aula, tengan o no discapacidad, y un compromiso de la Comunidad
educativa que ha de reflejarse en los documentos programáticos del centro
educativo para que la unificación de criterios esté regulada y consensuada por
todos los profesionales.
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