viernes, 22 de noviembre de 2013

¿Es la escuela actual una estructura cerrada que impide desarrollar las diferentes capacidades de los alumnos y alumnas?




En los últimos años se está produciendo un intenso debate sobre cómo debería estar estructurado el sistema educativo. Sin embargo, no es algo novedoso, pues ya en el último tercio del siglo XIX numerosos especialistas comprendieron la importancia de hacer una escuela más abierta en la que se pudieran desarrollar las capacidades de los alumnos y las alumnas. La creación de la ILE en España trajo las ideas krausistas a la educación. La escuela tradicional tenía como objetivo instruir y no educar. Se actuaba, por tanto, como si el alumno fuera un recipiente vacío que hay que llenar de conocimientos. Por el contrario, los krausistas defendían que el objetivo real de las escuelas debería ser cultivar las cualidades y las habilidades de los alumnos y alumnas y no ofrecer, sin más, conocimientos. De esta forma, se conseguiría un mayor desarrollo de las diferentes capacidades de cada uno de ellos a través de una educación activa, cultivando la intuición, la espontaneidad y la creatividad y de una educación integral: física, intelectual, emocional...

Sin embargo, a pesar de la importancia de la ILE o de la Misiones Pedagógicas durante la II República, entre otras, con la llegada del franquismo toda innovación pedagógica quedó relegada. En la actualidad, la mayor parte de los especialistas están de acuerdo en que las estructuras educativas son profundamente cerradas, lo que provoca en muchos casos un importante fracaso escolar. Todos y todas los que hemos pasado por todos los niveles educativos somos conscientes de cuáles son las características que la pedagogía debe tener para que nos desarrollemos en todos los sentidos. A pesar de esto, las leyes educativas conforman un sistema cada vez más rígido en el que las inteligencias no predominantes son despreciadas, donde no se valora nada más que la memorización para los exámenes a pesar de ser conscientes de que esos contenidos serán olvidados, de que con estos métodos no somos capaces de motivar a aquellos que se sienten alejados del sistema educativo (con razón)... Las escuelas, los institutos, las universidades se están convirtiendo en instrumentos del neocapitalismo, dónde "fabricar" trabajadores especializados sin capacidad crítica. 

Nuestro objetivo debe ser luchar para que cada vez los centros y los profesores y maestros tengan más autonomía, para que realmente se valore la competencia de aprender a aprender y, lo más importante, para formar personas autónomas y con capacidad crítica. 

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